El mundo al revés

De otro modo no se entiende que esté a punto de sentarse en el banquillo de los acusados Baltasar Garzón.

Más allá de si cuando decidió afrontar la dura realidad de las heridas abiertas del franquismo, era o no competente para tirar de la manta en el doloroso asunto pendiente de las fosas sin nombre, es a mi modo de ver, un auténtico disparate elevar a la categoría de delincuente a este singular juez que lleva décadas luchando contra el crimen, venga de donde venga.

Nuestra aún, todavía joven democracia, no puede permitirse estos extravíos, que pueden llegar al disparate en función de los que tengan que impartir justicia en la causa abierta en su contra , y que nos costaría como nos cuesta ya, entender.

Espero y deseo que todos los apoyos que se están produciendo alrededor de su injusta situación consigan cuanto antes parar este despropósito que no cabe en la España que mira hacia el futuro con las cuentas saldadas.

Ya va siendo hora, por cierto, de pasar página y de enterrar el pasado donde podamos llevarle flores.

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