Tiene Murcia una de las estructuras territoriales más complejas de España, más de la mitad de sus habitantes viven en pedanías, pueblos que rodean el corazón de la ciudad en un abrazo que llega hasta los 36 kilómetros de distancia, por lo que la prestación de los servicios municipales básicos como la recogida de basuras, el transporte público o el saneamienento, por ejemplo, se convierten en un obligado reto para que no se produzcan diferencias entre los ciudadanos en función de la Murcia en la que viven.
Las ciudades más prósperas no son las mayores ni las más extensas, sino las que reducen las desigualdades entre su población, ciudades que vinculan la política económica y urbanística con las políticas sociales y que son capaces de multiplicar los servicios y hacerlos extensibles a todo el territorio, sin distinciones.
Murcia , la séptima ciudad de España, necesita un cambio en su modelo de gestión implantado por el PP durante los últimos 15 años, ha llegado la hora de apostar definitivamente por la descentralización, tanto a niveles económicos como de participación, hay que trabajar buscando el equilibrio para acabar con las diferencias que se evidencian, además de en la prestación de servicios, en la de inversión en infraestructuras, paliadas en parte en los últimos dos años por el Plan E conocido como el Fondo ZP que ha destinado a Murcia 45 millones de euros en 2010 y más de 75 millones en 2009, frente al pasotismo e indiferencia del PP .
Para perseguir una Murcia en crecimiento y sin desigualdades es necesario tener ganas de ganar, sobre todo calidad de vida para tod@s.
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