Seguramente ni el creador de Facebook soñó con el enorme alcance que su invento iba a tener, tanto como el poder que esconde en su interior, que no es otro, que la fuerza de la comunicación, que ha sido y es, el motor del mundo desde el origen del hombre, cuando ni siquiera existían las palabras y era posible el intercambio de conocimientos aunque fuera entre dos y por gestos.
Ahora, cuando la velocidad de la transmisión es inmediata y a la convocatoria a la reunión acuden muchos a la vez, es cuando la afirmación de que la unión hace la fuerza cobra sentido, ejemplos los hay y recientes, capaces de convertir la red en una auténtica palanca de cambio, reflejo del poder invisible que habita en ella.
No deja de ser curioso que estando Murcia a la cola del acceso a Internet haya sido desde aquí, desde donde nada menos que se haya conseguido que la justicia llame al orden a quién se permitió el lujo de hablar de más, salvo que demuestre lo contrario con pruebas, ofendiendo sin pudor y poneniendo en tela de juicio valores fundamentales en un Estado de derecho como el nuestro.
Gracias a la iniciativa de Carlos Rodríguez ,que puso en marcha una importante movilización que desembocó en una denuncia en los tribunales , hoy mantenemos viva la esperanza de que al final cada uno queda por lo que es y se demuestra que no vale todo, ni siquiera en política.
Lo que resulta escandaloso es que a pesar de los pesares, todavía los hay que siguen sin bajarse de la burra.
De cualquier manera, es esperanzador saber que el poder invisible, se ha hecho tangible y que el milagro puede volver a repetirse, solo basta con querer hacerlo juntos.



