
Ese es el debate abierto tras el reconocimiento oficial del valor del Yacimiento de San Esteban, desmontar pieza a pieza los restos del siglo XIII para encontrar el XII y continuar con la excavación y luego volver a colocarlos a cota de calle en la superficie, lo que parece incompatible con su conservación , y no son pocos los que consideran que desmontar es destruir y que este planteamiento en realidad lo que esconde es otra intención, seguir haciendo cada vez el agujero más grande para construir el aparcamiento y al final que lo poco que quede en condiciones de los restos hallados, se coloque encima como si de un decorado se tratara, la otra apuesta es dejarlos donde están, mientras se sigue profundizando en la historia.
La fuerza de la razón acabará abriendose camino y lo que está claro es que el debate ahora es otro, tiene que ver con la conservación de nuestro patrimonio y con nuestras posibilidades de crecimiento y no cabe plantearse ya otra cuestión que no sea poner en valor nuestro pasado y asentar sobre él nuestro futuro, la decisión a tomar ahora y que reclamo como necesaria de no construir el aparcamiento subterráneo en San Esteban va mucho mas allá de la evidencia de que las ciudades son mejores, más cómodas, más agradables, más habitables, con menos coches con más espacios para las personas, es una decisión, que nos permitirá avanzar, progresar, de hecho ya lo estamos haciendo, opinando, debatiendo, implicándonos socialmente…despertando.
Es el momento de apostar con valentía por Murcia, es la hora de poner por delante los intereses generales y dejar de lado los particulares, no vamos a tener otra oportunidad como esta, desperdiciarla sería imperdonable.

Cuentan los cronistas de la época que Alfonso X el Sabio quedó impresionado por la belleza de Murcia cuando la vio por primera vez siendo Infante de Castilla en 1243 y desde aquel momento su amor por esta tierra fue eterno quedando aquí en la catedral guardado para siempre su corazón.
Llamado el Sabio por su inquietud por el conocimiento, no es de extrañar que se entusiasmara al encontrar lo mejor de la cultura musulmana en todo su esplendor asentada en un magnífico vergel, colmado de riqueza por el Segura en el que los árabes habían puesto orden gracias a una excelente red de acequias, norias y diversas canalizaciones para riego que nos legaron y que todavía hoy de utilizan en la huerta murciana y cuya preservación ha de ser una prioridad.
Se le rinde tributo y homenaje en estos días con una formidable exposición al monarca que más hizo por Murcia recogiendo lo mejor de su pasado, haciéndola crecer como nunca.
Al mismo tiempo se debate en la ciudad que tanto amó sobre la conservación de los hallazgos encontrados en la excavación de San Esteban para la construcción de un macro aparcamiento, creo que convendría actuar ante lo encontrado con la misma responsabilidad con la que lo hizo el ilustre monarca que supo impulsar a Murcia, sobre los cimientos de lo hecho por sus antecesores, solo así podremos asentar las bases de nuestro futuro sobre las señas de identidad de nuestra historia sin ponerla en riesgo.
Murcia necesita avanzar potenciando sus indudables atractivos…su capital humano, la gastronomía, las fiestas, monumentos, el clima y por que no, algo más que nos distinga y nos relance como destino turístico que fomente el empleo.
Ojalá que los que tiene la decisión en su mano, no se equivoquen, pueden pasar a la historia como traidores, cuando menos, a nuestra memoria.
Ya lo dijo el rey Sabio

Esas son las que tocan, las obras de la inteligencia y no sólo por que siempre es bueno impulsar la sociedad hacia el conocimiento, si no por que si en algo está todo el mundo de acuerdo en estos momentos es, en la necesidad de cambiar nuestro modelo productivo, sólo así seremos competitivos y no volveremos a vernos ante una coyuntura económica de tan difícil salida como la actual, con menos posibilidades que otros.
Ahora es el momento de construir apostando por el futuro, generando empleo en el desarrollo de las obras en sentido explícito y promoviendo a la vez puestos de trabajo estables en sectores relacionados preferentemente con la educación, que ha de ser un pilar básico en nuestro horizonte, explotar al máximo nuestra capacidad como líderes en las energías renovables , invertir en bienestar a través de las políticas sociales es diseñar sin duda, un mañana mejor.
A tiempo estamos de seleccionar obras financiadas con el nuevo Fondo de Inversión Local 2010 y que estas contribuyan a mejorar no solo nuestro entorno, que se proyecten iniciativas elegidas entre todos y que en defifinitiva, en el marco de la sostenibilidad contribuyan a mejorar nuestra vida además de servir de palanca para encontrar una oportunidad en la salida de la crisis.

Seguramente más de lo que pensamos, por encima de todo, me atrevería a decir y además siguiendo el tópico, no se sabe lo que vale hasta que se pierde, en carne propia o lo que es peor, en la de algún familiar.
Cuando esto pasa, nuestra vida se vuelve del revés y por lo general si hay ingreso de por medio el ir y venir al hospital se convierte en cotidiano.
Disfrutamos en España de un servicio público de salud envidiado por los más grandes diseñado para hacernos iguales ante la enfermedad sin discriminación alguna en razón de la importancia de nuestra cartera, fruto del esfuerzo del inolvidable Ernest Lluch.
Ahora nos parece de lo mas natural acudir al médico portando solo en nuestro bolsillo una pequeña tarjeta y tener con ella derecho a ser atendidos en consulta, que nos vea un especialista, se nos hagan las pruebas necesarias, recibamos cualquier tratamiento o se nos opere si es necesario, pero todavía hay quien recuerda que la raya que separa la vida de la muerte se cruzaba antes si no tenías dinero para ir al médico.
Dar importancia a los servicios públicos y que estos sean de excelencia es una seña de identidad de progreso, nos hace más libres, por lo tanto hay que perseverar en su conquista.
Me sumo desde aquí a la iniciativa que denuncia la situación a todas luces injusta, que se da a diario en el entorno del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca donde resulta imposible aparcar si no es previo paga de su importe una muestra más de lal comportamiento de los que ponen por delante los intereses particulares por encima del bienestar general.

De un tiempo a esta parte y en aras de no sé que modernidad, Murcia se está llenando de elementos inservibles que en muchos casos, nos son presentados como la quinta esencia del arte, así viene sucediendo en las rotondas que se construyen sin cesar en nuestra ciudad mientras que están desapareciendo en toda Europa, pero esa es otra.
Ahora le ha llegado el turno a calles y plazas y así sin criterio alguno que no sea el del político gobernante de turno con pocas probabilidades de acierto, nos vemos rodeados de algunas obras que no le gustan a nadie, aunque nadie se atreva a reconocerlo y mucho menos a decirlo públicamente.
Y digo yo, no sería mejor crear una comisión especialista en la materia que ilustrara sobre la cuestión y que sirviera de órgano consultor antes de seguir llenándolo todo, en muchos casos de auténticos disparates que además en ocasiones destrozan la belleza regalada del entorno donde se colocan.
El arte es muy subjetivo y como se entiende es cosa de cada cual, hasta lo horroroso puede ser bello…pero lo de Murcia, lleva camino de primer premio.
La penúltima muestra para verla está.
Confieso mi ignorancia, nada tengo contra artista alguno y seguramente no es políticamente correcto expresarme como lo he hecho…pero alguien tenía que decirlo.